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Imperdible del invierno en Ushuaia: Ver amanecer a las 9 desde el Canal de Beagle

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La Patagonia siempre deslumbra por sus particulares encantos, en especial en sus más recónditos lugares, como ese vértice de América en el que confluyen los dos océanos y la Cordillera de los Andes: El Fin del Mundo, con Ushuaia, la ciudad más austral del planeta (1). UshuaiaUn atractivo singular en invierno son sus amaneceres, que tiñen de un rojo intenso el cielo y las aguas de la bahía y del Canal del Beagle en un horario inusual para los foráneos: pasadas las 9 de la mañana.

Un sitio ideal para observar cómo el alba desplaza lentamente las penumbras sobre la capital fueguina es el Canal de Beagle, desde alguno de los catamaranes que zarpan del puerto local y recorren su brazo oriental e islas hasta donde se da la mano con el que que viene del oeste alimentado por aguas del Pacífico, en el límite marítimo con Chile.

A menos de un mes de la Noche Más Larga del Mundo sobre una urbe (2), ocurrida durante el solsticio del 21 de junio, CSM tuvo el privilegio de ver un amanecer desde el mar sin necesidad de madrugar, en un horario en que la gente local ya hacía más de una hora que desarrollaba sus tareas en empresas, comercios, oficinas públicas y otras actividades, con excepción de los docentes por el receso escolar.

EL PASEO

Las luces amarillentas del puerto y la costanera aún reflejaban en la oscura masa del agua de la Bahía de Ushuaia cuando el catamarán Massimo abrió su planchada a los pasajeros, que a través de sus amplias ventanas vieron cómo el mar y unas gruesas nubes comenzaron a virar del gris azulado a un reflejo rosado que pronto se tornó en rojo profundo, a causa de un sol aún invisible tras la cola de la Cordillera de los Andes. Ushuaia

La nave se alejó de la bahía, entró al canal y cuando hizo su primera parada, en la isla Alicia, el tono crepuscular ya había desaparecido pero la luz aún no era suficiente para ver con claridad la colonia de lobos marinos de un pelo que habitan esa roca cercana a la ciudad. El guía Maximiliano, miembro de la tripulación que encabezaba el capitán Sergio, explicó que unos 800 de estos pinípedos viven en forma permanente en ese afloramiento rocoso ubicado a poco minutos del puerto.

La isla Berta, segunda parada, es otro afloramiento de piedra pelada con una colonia de lobos marinos, pero allí son de dos pelos y sólo la habitan en otoño e invierno, luego de reproducirse en islas antárticas y subantárticas, como la Malvinas y las Shettlands. En Berta, estos mamíferos comparten el espacio con numerosas aves, en especial gaviotas, cormoranes y palomas antárticas.

UshuaiaDurante la navegación, varias de estas aves acompañaron al Massimo y durante las paradas algunas palomas antárticas se posaban sobre el parabrisas de la cabina de mando y la cubierta, lo mismo que una especie de tordo, muy negro, cuya confianza lo llevaba a caminar entre los pasajeros en cubierta.

Durante el invierno, a diferencia de latitudes menores, en Ushuaia el sol no hace un recorrido de este a oeste sino que marca un pequeño arco con ese rumbo pero en el norte, sobre el monte Olivia y otros picos cordilleranos, para desaparecer en pocas horas sin atravesar el cielo sobre la ciudad. El cenit no llega a la perpendicular sobre la superficie, sino a lo sumo a unos 45 grados, desde donde comienza a declinar poco después del mediodía.

EL FARO

Cuando el catamarán enfiló con mayor velocidad hacia el oeste, rumbo al islote en el que se erige el icónico faro Les Éclaireurs, la claridad diurna ya era total bajo un cielo que empezaba a nublarse, pero aún faltaba más de una hora para que los rayos del sol llegaran oblicuos a iluminar la nave. UshuaiaEl catamarán siguió su recorrida y pronto apareció ante su proa la torre de ladrillos con la linterna en lo alto, sobre sus tres franjas rojas y blancas que constituye una de las postales típicas de Ushuaia.

Cuando el Massimo se detuvo junto al faro, que alcanza los 22,5 metros sobre el nivel del mar, con 11 de construcción desde su base de roca, el guía aclaró que “este es el mal llamado Faro del Fin del Mundo“. Esta pintoresca construccióbn no es la que inspiró a Julio Verne en su famosa novela “Le phare du bout du monde”, publicada más de 15 años antes que el faro Les Éclaireurs entrara en funcionamiento, en 1920.

El verdadero Faro del Fin del Mundo estaba en la Isla de los Estados, más de 250 kilómetros hacia el este, y sus restos se encuentran en el Museo Marítimo de la ciudad. Su nombre real era Faro de San Juan de Salvamento, sólo medía cinco metros de altura y nueve de diámetro y debido a esa forma de torta no hubiera sido tan atractivo para fotos como el Les Éclaireurs. 

Maximilano contó que por iniciativa de un grupo de franceses está en marcha la construcción de una réplica del Faro del Fin del Mundo, que será erigida en el lugar del original. Luego de una lenta navegación en torno al faro, cuya linterna alimentada por energía solar ya estaba apagada, y las fotos de rigor por parte de los turistas, la nave enfiló hacia la última parada: la isla Bridge, el único punto con desembarco de la excursión.

ISLA BRIDGE

UshuaiaEn esta isla, la mayor de un archipiélago de islotes del mismo nombre, las naves encallan su proa en la playa de gruesos cantos rodados y los turistas descienden por una planchada para dar un paseo por senderos sinuosos y ondulados entre su escasa vegetación arbustiva. Si bien suele ser parador de pingüinos y lobos de uno y dos pelos, en esta época sólo se pueden ver las aves marinas mencionadas, que por momentos parecían flotar en el aire al quedar suspendidas en su continuo empecinamiento en volar contra el fuerte viento del canal.

Originalmente habitada por indígenas yámanas, cerca de la costa se instaló un grupo escultural que representa a una de esas familias en su choza de ramas, y más adelante, junto al ascendente camino señalizado hay un hoyo donde se hallaron vestigios arqueológicos dejados por esta población. UshuaiaLa isla debe su nombre al reverendo inglés Thomas Bridges, el primer inmigrante que vivió en el Canal de Beagle, tras abandonar la misión que fundó donde luego se establecería Ushuaia. Este religioso, quien tuvo buena relación con los primeros habitantes de la isla, elaboró junto a su hijo Lucas un diccionario de traducción del yamaná al inglés, cuyo original se encuentra en Londres.

Cuando la nave emprendió el retorno a la ciudad, el viento se había intensificado y todos los pasajeros se embozaban y ajustaban sus capuchas, pero para Maximiliano era un día calmo en superficie. En la altura no era lo mismo, ya que unas oscuras nubes avanzaron hasta cubrir buena parte del cielo. 

Pasado el mediodía, el viento patagónico había hecho su trabajo y al llegar al puerto de Ushuaia las nubes habían tapado el sol, que en un día despejado debería brillar a un cuarto de la bóveda celeste hacia el norte, en lo que sería su mayor altura de la jornada, para pocas horas después comenzar a declinar nuevamente y dejar paso a una de las largas noches invernales del Fin del Mundo.- (CSM)

Gustavo Espeche ©rtiz

(Derechos reservados)

Ushuaia lapataia(1) Ver también en ese portal “La bahía del Fin del Mundo (al sur de Ushuaia)“, del 14-12-15:  http://www.cronicasdelsur.com/fin-del-mundo-lapataia/

Ushuaia(2) Ver en este portal “Todo listo en Ushuaia para la Fiesta de la Noche Más Larga y el inicio de la temporada de invierno“, del 08-06-18:  http://www.cronicasdelsur.com/ushuaia-pre-invierno-2018/

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